
Se dice que siete de cada diez personas tienen miedo a hablar en público. Esto, frente a cuatro de cada diez que dicen tener miedo a volar en avión. Es decir, preferimos subirnos a un avión y pensar “si se cae, ya nos tocaba”, antes que ponernos frente a un grupo y sostener nuestra idea, nuestro proyecto; nuestra voz. Esto es revelador.




















































