
Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más.... hoy vengo a hablar de racismo porque nuestra dignidad no es negociable.
Cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Para muchas mujeres migrantes no es una fecha simbólica: es memoria viva. Es la puerta que no se abrió, la entrevista que nunca llegó, la mirada que pesa, el comentario “inocente” que hiere. Hoy quiero hablar de eso con claridad y esperanza. Porque nombrar el racismo no lo multiplica; lo desarma. Y porque así pasamos de la herida al derecho, y del derecho a la vida vivida.






















































