Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más.... hoy, primer domingo de abril, Domingo de Resurrección trae consigo una idea sencilla y poderosa: la vida puede renacer incluso después de lo que pareció definitivo. Quienes hemos migrado conocemos esa sensación en lo más profundo. Hay finales que duelen, caminos que agotan y silencios que pesan más de lo esperado; aun así, algo en nosotras insiste en continuar. Ese impulso silencioso es la semilla que hoy quiero honrar.