
Mercedes Daza convierte “Los pasos del pecado” en un territorio donde el arte libera de la culpa
María Piña
Hasta el próximo 6 de junio, el espacio UCOCultura, en la plaza de la Corredera, acoge Los pasos del pecado, la nueva exposición de Mercedes Daza, una creadora que conjuga tres miradas —la jurídica, la artística y la literaria— para ofrecer una reflexión visual profunda sobre la culpa, el deseo y la libertad individual. Once obras componen esta muestra, que propone al espectador un recorrido emocional e íntimo, lejos de cualquier juicio moral y más cerca de la experiencia humana.
“En el arte es el único terreno donde podemos pecar sin necesidad de pedir perdón”, afirma la autora, invitando al espectador a mirar sin juicio y a dejarse atravesar por la emoción.
La inauguración congregó a representantes del ámbito judicial, universitario y cultural, un contexto que subraya la singularidad de una autora cuya trayectoria profesional como jueza en ejercicio convive con una intensa y reconocida labor creativa. En el trabajo de Daza, el arte no es un territorio ajeno a la realidad, sino una prolongación de ella; un espacio donde se observa, se cuestiona y se resignifica aquello que, en otros ámbitos, se analiza desde la norma o el relato.
Los pasos del pecado se articula como una revisión contemporánea de los llamados pecados capitales, históricamente asociados a la culpa y la condena. Sin embargo, en la propuesta de Mercedes Daza no hay castigo ni moraleja. El color y la luz irrumpen en el lienzo para sustituir a la oscuridad de la culpa, y el símbolo se impone a la literalidad. La artista suspende la sentencia y abre un espacio de libertad donde el espectador puede mirar sin miedo y sin necesidad de absolución.
Uno de los elementos más reconocibles de la muestra es la presencia del cuerpo femenino, sugerido a través de fragmentos, especialmente piernas que se insinúan, se deslizan, se cruzan o atraviesan la escena. No se trata de una representación figurativa convencional, sino de un recurso simbólico que introduce movimiento, tránsito y ruptura de lo esperado. El cuerpo aparece como huella, como rastro de lo vivido, como gesto de autonomía frente a las lecturas tradicionales del pecado.
Desde el punto de vista plástico, la obra de Mercedes Daza mantiene su sello característico: pintura conceptual, líneas depuradas, abstracción, contención formal y una clara voluntad de síntesis. Cada obra funciona como un espacio de pensamiento más que como una narración cerrada, dejando margen a la interpretación personal. El espectador no recibe respuestas, sino preguntas que apelan a la experiencia individual y emocional.

Esta manera de entender el arte está íntimamente ligada a su trayectoria vital. Desde 2008, Mercedes Daza ha desarrollado una carrera creativa paralela a su ejercicio profesional en el ámbito del Derecho. En la literatura, ha sido reconocida con más de un centenar de menciones especiales en certámenes nacionales e internacionales. Sus relatos han sido publicados en antologías y traducidos a distintos idiomas, consolidando una voz literaria propia, centrada en lo humano, lo cotidiano y lo emocional.
Entre sus obras publicadas destacan la novela Llueve (2009), El color de los pensamientos (2012), escrita junto al misionero O. Rivas, y Cuentos de cama y despedida (2024), una selección de algunos de sus textos más reconocidos. En todos ellos, al igual que en su pintura, aparece una mirada atenta a la fragilidad, al tránsito emocional y a los conflictos internos que atraviesan la vida contemporánea.
En el ámbito de las artes plásticas, su trabajo ha sido seleccionado y premiado en certámenes de toda España y expuesto en ciudades como Los Ángeles, París, Roma, Berlín, México, Barcelona y Madrid. Un recorrido internacional que confirma la proyección de una obra profundamente personal y, al mismo tiempo, universal en sus planteamientos.
Córdoba ha sido escenario de algunas de sus exposiciones más significativas. En 2023 presentó Refugio de Invierno en el Colegio de la Abogacía, una muestra que unía pintura y relato en un diálogo directo entre palabra e imagen. En 2024, UCOCultura acogió como obra invitada Últimas vejaciones, un óleo conceptual en blanco y negro que denuncia la violencia machista y que fue premiado por la Junta de Andalucía en el marco del Concurso de Arte Creación Joven.
Doctora en Derecho, jueza, artista y escritora, Mercedes Daza es una creadora poliédrica cuya obra nace de la observación lúcida de la realidad y de sus consecuencias. En Los pasos del pecado, esa mirada se traduce en una invitación a repensar la culpa desde la emoción, el cuerpo y la libertad creativa. Una exposición que no juzga, pero sí interpela, y que deja una huella persistente en quien se atreve a recorrerla sin prejuicios.


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