
Clara Belén Gómez traza un "Mapa de lo que queda" en el Museo Mayte Spínola: un viaje emocional a través del collage híbrido

El pasado viernes 13 de febrero, el Museo de Arte Contemporáneo Mayte Spínola, ubicado en el corazón de la provincia, vivió una velada de arte y emoción con la inauguración de Mapa de lo que queda, la nueva muestra individual de la artista malagueña Clara Belén Gómez. El acto, que contó con la presencia del concejal de Cultura, Patrimonio Histórico, Obras y Servicios del Ayuntamiento de Marmolejo (Jaén), Rafael Valdivia Blánquez, congregó a un nutrido público que quedó fascinado por la poética visual de la exposición. Los asistentes, arropando a la artista en este importante momento, pudieron sumergirse en un universo donde la memoria, el fragmento y la identidad se reconstruyen a través de un diálogo entre lo analógico y lo digital. Lejos de ser una retrospectiva al uso, la exposición se articula como un recorrido emocional, un laberinto de imágenes donde el tiempo cronológico se disuelve para dar paso a una lógica íntima y subjetiva.
Clara Belén Gómez Codina, natural de Málaga, presenta un corpus de trabajo que desafía las clasificaciones tradicionales. Su proceso creativo es un ecosistema híbrido en constante evolución: comienza en el territorio físico del dibujo, la pintura y el collage analógico, donde recorta, rasga y superpone papeles para, posteriormente, trasladar estos restos al plano digital. Allí, en la pantalla, la artista malagueña orquesta una nueva síntesis, integrando también fotografía digital propia para construir una composición final que será presentada como imagen impresa. El resultado son piezas que habitan un espacio liminal entre lo hecho a mano y lo generado por píxeles, entre el objeto único y la multiplicidad de la impresión.

"Mi obra parte de fragmentos, de restos de otras imágenes, de gestos previos", explicó la artista durante la inauguración. "Construyo del mismo modo en que lo hace nuestra memoria: a partir de retazos, de sensaciones superpuestas que al juntarlas crean una nueva realidad, un nuevo recuerdo que quizá no es literal, pero sí más verdadero". Esta filosofía se hace palpable en cada rincón de la exposición. El espectador no encuentra narrativas lineales, sino constelaciones de formas, gestos y figuras que invitan a una contemplación pausada y personal.
Uno de los ejes centrales de Mapa de lo que queda es la exploración del cuerpo humano. En numerosas piezas, la anatomía se descompone y se vuelve a ensamblar a partir de partes procedentes de distintas fotografías. Brazos que no corresponden a un torso, rostros que son un palimpsesto de expresiones. Estas figuras descontextualizadas, casi quirúrgicas en su construcción, dan vida a nuevos personajes que encarnan identidades abiertas, mutables y contemporáneas. No son retratos de individuos, sino mapas de una condición humana fragmentada que busca recomponerse constantemente en la era de la saturación visual.

La exposición, comisariada con una sensibilidad que respeta el espíritu de la obra, transforma las salas del Museo Mayte Spínola en un archivo emocional. Cada obra funciona como un rastro, una huella indeleble que permanece después de que la experiencia haya pasado. Reunidas, estas piezas forman un recorrido que exige al visitante detenerse, acercarse a la superficie impresa para descubrir las texturas visuales de las superposiciones, las transparencias y las uniones. Es una invitación a establecer una relación única e intransferible con cada pieza, a construir su propio mapa sentimental a partir de lo que le ofrecen esos fragmentos.
En definitiva, Mapa de lo que queda no pretende contar una historia cerrada con un principio y un final. Clara Belén Gómez reúne, con maestría y delicadeza, los vestigios de un proceso creativo y vital: imágenes, gestos y formas. Y al hacerlo, nos recuerda que la vida misma, al igual que nuestras memorias más profundas, está irremediablemente construida a partir de fragmentos. Una cita ineludible con el arte contemporáneo más reflexivo en la provincia, que ahora queda inaugurada oficialmente para el disfrute de todos los públicos.


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