
LITERATURA FEEL-GOOD: LIBROS QUE TE HACEN MÁS FELIZ

El auge de la denominada literatura feel-good nace de la necesidad de buscar historias optimistas, reconfortantes o esperanzadoras. El lector no debe confundir esa sensación de felicidad y de “buen rollo” con una lectura simplista o superficial. Los temas tratados suelen ser profundos o difíciles como la soledad, la muerte, el desamor pero desde una perspectiva amable, cálida y con finales con tono de esperanza o felices.
Estos libros tienen unas características determinadas. Regalan mensajes positivos, no desde la perfección sino desde la perspectiva de la posibilidad de mejorar las cosas o los comportamientos de los demás. Por otra parte, los ambientes son lugares acogedores y especiales. Estas novelas no están exentas de conflictos, sin embargo, no se centran en lo más triste o complicado sino en la superación. Los personajes son cotidianos, muy cercanos al lector .
Muchos son los títulos que podemos encontrar en este subgénero literario. Títulos como: La magia de las historias olvidadas, Paula Ramos; El hombre que amaba los libros, Patrick Dewit; La lavandería de almas de Marigodl de Jungeun Yun, El obrador de la esperanza, Montse Cazcarra o La librería de los finales felices de Mónica Gutiérrez, uno de los más representativos del panorama literaria español.
Es una literatura necesaria porque se convierte en un refugio narrativo y emocional. Encontramos un alivio a los thrillers angustiantes y a los problemas de la vida cotidiana. El lector encuentra alivio a la angustia, justicia poética, lugares para una reflexión íntima, descripciones sutiles que evocan sentimientos, olores y sabores para envolverlo en las páginas tranquilizadoras y sanadoras.
Las novelas feel-good nos ofrecen un mapa emocional necesario y embriagador. No se trata de alegría o bienestar, sino que la paleta de emociones es muy amplia. Sentimientos como la tristeza forman parte de esa variedad pero esa tristeza está cargada de una melancolía restauradora, duelos desde la reflexión y no desde la desesperanza. El agradecimiento de las pequeñas cosas y detalles como un abrazo, una conversación con tu mejor amiga, un café en un lugar mágico o la sonrisa de un ser querido son protagonistas de sus páginas.
Estas emociones están enmarcadas dentro de unos espacios recurrentes y con sentimiento de pertenencia. Son lugares bellos, delicados, vinculados a actividades manuales o creativas aludiendo a la paciencia y al tiempo para uno mismo y para la reflexión. Lugares como panaderías, pastelerías, jardines, huertos, pueblos pequeños, el mar, librerías y bibliotecas invitan al cuidado, al bienestar, al silencio, la escucha, la creación y la curación interior. Sin duda, lo mejor de esta literatura es que al terminar el libro nos inunda una sensación de paz interior, de nostalgia y ternura por cerrar sus páginas y de mirarnos de una manera más amable.


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