
Y sí, lo sé: la época se presta. Cerramos ciclos, abrimos agendas nuevas, nos llenamos de imágenes aspiracionales y, sin darnos cuenta, empezamos a desear cosas que a veces ni siquiera son realmente nuestras. Pero antes de recortar, pegar y proyectar hacia adelante, la invitación es detenerte un momento.













