
Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más. Tras la merecida pausa del verano, retomamos este espacio que comparto con vosotras desde el corazón. Desde hace ya algunos años, septiembre se ha convertido en mi verdadero comienzo de año. Todo empezó cuando fui madre y cada septiembre llegaba acompañado de libros nuevos, mochilas preparadas y la emoción de un nuevo curso escolar. Desde entonces, me sigue gustando esa sensación de inicio, de proyectos que vuelven a ponerse en marcha y de sueños que esperan su momento. Sin embargo, con el paso de los años he comprendido que los nuevos comienzos existen, pero ninguno parte realmente de cero. Y quienes hemos migrado lo sabemos muy bien.






