De las personas que dejamos de ser

Hay fotografías en las que todavía aparecemos nosotros, pero ya no somos esa persona.
Reconocemos la cara, la sonrisa, quizá hasta recordamos qué ocurrió unos minutos antes de
que alguien apretara el botón de la cámara. Y, sin embargo, al mirarla sentimos una extraña
distancia.
¿De verdad yo era así?
Sí.
Lo fuimos.
Lo que nadie nos cuenta01/09/2026 RosAlma Saavedra

image

Fuimos quien callaba para no discutir. Quien necesitaba tenerlo todo bajo control. Quien
decía que sí cuando quería decir que no. Quien perseguía sueños que quizá ni siquiera eran
suyos. Quien se preocupaba demasiado por lo que pensarían los demás.


También fuimos más ingenuos, más impulsivos, más confiados. Tuvimos miedos que hoy nos
parecen pequeños y certezas que el tiempo terminó desmontando.
Y casi nadie nos cuenta qué hacer con todas esas personas que un día fuimos.


A veces las juzgamos.

Nos preguntamos cómo pudimos aguantar aquello, elegir a aquella persona, abandonar aquel
sueño, tomar aquella decisión o tardar tanto en marcharnos.
Miramos el pasado con los ojos de quien ya conoce el final.
Y eso no es justo.
Aquella versión de nosotros no sabía lo que sabemos hoy.


Hizo lo que pudo con las herramientas que tenía, con sus miedos, sus necesidades, sus
circunstancias y su manera de entender el mundo en aquel momento.
Quizá por eso crecer también consiste en aprender a mirar hacia atrás sin avergonzarnos de
encontrarnos allí.
Porque no todo lo que dejamos atrás fue un error.
Hay versiones nuestras que nos salvaron.

La que resistió cuando todavía no sabía marcharse.
La que se conformó hasta que aprendió que merecía más.
La que necesitó aprobación hasta que descubrió su propia voz.
La que tuvo miedo y, aun así, siguió adelante.
No tenemos que querer volver a ser quienes fuimos para reconocer todo lo que les debemos.
Cada una de esas versiones nos trajo hasta aquí.
Y aquí tampoco termina nada.
La persona que hoy creemos conocer tan bien también cambiará. Algunas de nuestras
certezas desaparecerán. Nos despediremos de sueños que ahora parecen imprescindibles y
aparecerán otros que todavía ni siquiera somos capaces de imaginar.

image

Tal vez dentro de diez años encontremos una fotografía de este preciso momento y volvamos
a pensar:
¿De verdad yo era así?
Y sí.
También lo éramos.
Porque vivir no consiste en encontrarnos una vez y permanecer intactos para siempre.
Vivir también es permitirnos cambiar.
Contradecirnos.
Desaprender.
Elegir diferente.
Cerrar etapas sin convertirlas en fracasos.
Y agradecer a quienes fuimos haber recorrido la parte del camino que les correspondía.
Quizá madurar tenga menos que ver con convertirnos en nuestra mejor versión y mucho más
con dejar de pelearnos con todas las anteriores.
Con mirar atrás y poder decirles:
Ya no soy tú. Pero gracias por traerme hasta aquí.
La huella de hoy…

No reniegues de quien fuiste: incluso tus versiones más imperfectas conocían una parte del
camino que necesitabas recorrer.

Te puede interesar
Lo más visto
Arte Viva residencia artística

Arte Viva: la revolución creativa de 14 mujeres

José Manuel Rosario
Arte27/08/2026
Los Blázquez acoge la tercera edición de esta residencia impulsada por la Diputación de Córdoba
Catorce mujeres creadoras protagonizan la tercera edición de Arte Viva en Los Blázquez, residencia impulsada por la Diputación de Córdoba.
image

De las personas que dejamos de ser

RosAlma Saavedra
Lo que nadie nos cuenta01/09/2026
Hay fotografías en las que todavía aparecemos nosotros, pero ya no somos esa persona.
Reconocemos la cara, la sonrisa, quizá hasta recordamos qué ocurrió unos minutos antes de
que alguien apretara el botón de la cámara. Y, sin embargo, al mirarla sentimos una extraña
distancia.
¿De verdad yo era así?
Sí.
Lo fuimos.