
Hay fotografías en las que todavía aparecemos nosotros, pero ya no somos esa persona.
Reconocemos la cara, la sonrisa, quizá hasta recordamos qué ocurrió unos minutos antes de
que alguien apretara el botón de la cámara. Y, sin embargo, al mirarla sentimos una extraña
distancia.
¿De verdad yo era así?
Sí.
Lo fuimos.
Reconocemos la cara, la sonrisa, quizá hasta recordamos qué ocurrió unos minutos antes de
que alguien apretara el botón de la cámara. Y, sin embargo, al mirarla sentimos una extraña
distancia.
¿De verdad yo era así?
Sí.
Lo fuimos.






