Mujer Migrante — Más allá del viaje: voces que transforman la experiencia y la sociedad

Llegamos lejos sin hacer ruido. Hoy, decidimos nombrarnos en voz alta: esta es la historia de una mujer migrante que se reconoce y empieza a florecer. Porque más allá del viaje hacia otra tierra, llevamos una maleta cargada de sueños, ilusiones y sacrificios. Cada paso es un acto de valentía, cada frontera, una oportunidad para reinventarnos. Bienvenida a "Más allá del viaje" tu columna dominical.
Mujer Migrante25/01/2026María PiñaMaría Piña
Más allá del viaje
Más allá del viaje Tu columna dominical

Hay momentos en la vida que no llevan fecha, pero llevan marca. Son esos instantes en los que una se detiene, respira hondo y se reconoce: ¡Mira hasta dónde he llegado! no porque el camino haya sido recto, sino porque, aun torcido y lleno de dudas, una eligió seguir caminando.

Migrar no es un acto que termina al cruzar una frontera. Migrar es levantarse cada día en un lugar donde casi todo es nuevo: las palabras, los gestos, los silencios, los horarios, las miradas. Migrar es aprender a sostenerse mientras se aprende a pertenecer. Y en ese equilibrio tan frágil como valiente, las mujeres migrantes hacemos algo que a veces nadie ve: reconstruimos nuestras vidas desde adentro.

A veces nos sentimos invisibles, como si existiéramos entre paréntesis. Otras veces sentimos que cargamos demasiado: las remesas, la nostalgia, la responsabilidad, la esperanza. Pero incluso en esos días duros, algo dentro de nosotras sigue latiendo con fuerza: nuestras raíces. No las que atan, sino las que acompañan. Las que recuerdan quiénes somos. Las que nos sostienen cuando el mundo parece moverse demasiado rápido. Yo, con mi corazón dividido entre mi origen dominicano, mi crianza en Panamá y más de veinte años construyendo vida en España, lo sé bien: esas raíces son nuestro sello más íntimo, el latido que llevamos a donde sea que vayamos.

Hoy nace este espacio —Mujer Migrante: Más allá del viaje— para traer luz a esas raíces, a esas experiencias, a esos latidos compartidos. Es un lugar para hablarnos con honestidad, con ternura y también con coraje. Un lugar donde ninguna palabra tiene que pedir permiso.

Quiero que aquí hablemos de lo que realmente nos pasa:
De la soledad que a veces da miedo decir en voz alta.
De la fuerza que descubrimos sin buscarla.
De las oportunidades que creamos mientras otras puertas tardan en abrirse.
De los trabajos que dignifican y también de los que exigen más de lo justo.
De las historias que guardamos en silencio y que merecen ser escuchadas.

Porque no somos una estadística.
No somos un trámite pendiente.
No somos un perfil en un formulario.
Somos mujeres que avanzan incluso cuando el suelo no está firme.

Y aunque a veces sintamos que caminamos solas, la verdad es que formamos parte de una red viva. Una red que crece en la calle, en los mercados, en los trabajos, en las escuelas, en la comunidad, y sí… también en ese grupo de WhatsApp donde todas nos apoyamos. Esa red es una prueba de que, aunque estemos lejos de nuestra primera tierra, no hemos perdido la capacidad de florecer.

Esta columna será un abrazo y una brújula a la vez. Un abrazo que reconozca lo vivido y una brújula que acompañe lo que viene.

Cada semana traeré una reflexión, una historia, una herramienta, una pregunta que nos acerque un poco más a lo que queremos construir. Porque migrar también es eso; construir a pesar del miedo, a pesar del cansancio, a pesar de las dudas. Y construir con otras siempre es más posible.

Si hoy te encuentras cansada o confundida, si sientes que avanzas despacio o que te falta aire… está bien. No tienes que demostrar fortaleza todos los días. Respira. Pon una mano sobre tu pecho. Siente tu propio pulso. Ese pulso es la prueba de que sigues aquí, de que sigues de pie, de que sigues abriendo camino aunque no siempre lo notes.

Hoy empieza este nuevo espacio.
Lo que viene después, lo caminamos juntas.

Que tu semana te encuentre con calma, claridad y un poquito más de fe en ti misma.

Nos encontramos en la próxima entrega de Mujer Migrante — Más allá del viaje.

Un fuerte abrazo,

María Piña, periodista y creadora de Jornadas Mujeres Migrantes

Te puede interesar
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

Los objetos que también hicieron la maleta

María Piña
Mujer Migrante04/10/2026
Queridas amigas:
Gracias por estar aquí un domingo más. La semana pasada os hablaba de las palabras que vamos incorporando cuando vivimos entre distintos países y culturas, y de cómo llega un momento en que todas terminan formando parte de nuestra manera de hablar. Esta semana me he quedado pensando en otra cosa que también viaja con nosotras: los objetos.
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

Vivir traduciendo

María Piña
Mujer Migrante27/09/2026
Queridas amigas gracias por estar aquí un domingo más.
Hoy me he sentado a escribir pensando en todas esas palabras, expresiones y maneras de hablar que vamos incorporando cuando vivimos lejos del lugar donde nacimos. Y, mientras intentaba encontrar alguna que me sirviera para empezar esta reflexión, me he dado cuenta que después de tantos años viviendo entre distintos países, hay palabras de las que ya ni siquiera sé decir si son de allí, de aquí o de alguno de los lugares que también forman parte de mi historia.
Y entonces apareció una muy sencilla.
«Vale».
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

El currículum que pierde valor al cruzar una frontera

María Piña
Mujer Migrante20/09/2026
Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más... Migrar también puede significar empezar de nuevo profesionalmente. Títulos pendientes de homologación, años de experiencia que parecen perder peso, currículums que aprendemos a reducir y trabajos alejados de aquello para lo que nos formamos. Detrás de la sobrecualificación de muchas mujeres migrantes hay también una realidad menos visible: el impacto que ese proceso puede tener en nuestra autoestima, nuestra identidad profesional y nuestro bienestar emocional.
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

¿Quién cuenta nuestras historias?

María Piña
Mujer Migrante13/09/2026
Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más. Las mujeres migrantes aparecemos con frecuencia en noticias, campañas e informes, pero todavía participamos poco en la construcción del relato público sobre nuestras propias vidas. Importa lo que se cuenta, pero también quién elige las palabras, las imágenes y el enfoque.
Lo más visto
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

Los objetos que también hicieron la maleta

María Piña
Mujer Migrante04/10/2026
Queridas amigas:
Gracias por estar aquí un domingo más. La semana pasada os hablaba de las palabras que vamos incorporando cuando vivimos entre distintos países y culturas, y de cómo llega un momento en que todas terminan formando parte de nuestra manera de hablar. Esta semana me he quedado pensando en otra cosa que también viaja con nosotras: los objetos.

Escuchar también es cuidar

María Piña
Actualidad10/10/2026
Hoy, 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, queremos detenernos en algo que parece sencillo y no siempre lo es: escuchar. Escuchar sin juzgar, sin apresurarnos a responder, sin convertir la experiencia de otra persona en un consejo rápido o en una historia ajena. Porque hablar de salud mental también exige revisar cómo acompañamos.
multimedia.normal.84d4e1b19be434a2.bm9ybWFsLndlYnA=

La salud mental también viaja en la maleta

María Piña
10/10/2026
Queridas amigas, gracias por estar aquí un domingo más.
Las mujeres migrantes afrontamos pérdidas, separaciones, incertidumbres y responsabilidades que no siempre podemos detenernos a procesar. Sentir tristeza, miedo o cansancio no significa padecer una enfermedad mental, pero aquello que callamos y acumulamos también necesita un espacio para ser reconocido y cuidado.