
6 de febrero: Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina
María Piña
Cada 6 de febrero se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), una fecha emblemática establecida por la Organización de las Naciones Unidas para denunciar y movilizar esfuerzos globales contra una de las formas más dramáticas de violencia de género existentes. Este día no es una celebración, sino una llamada urgente a la acción: reconocer el problema, visibilizar a quienes lo sufren y comprometer recursos para erradicarlo definitivamente.
La mutilación genital femenina se define como toda intervención que altera o lesiona los órganos genitales femeninos por razones no médicas, y es considerada una violación de los derechos humanos de niñas y mujeres, afectando su salud, bienestar y dignidad a lo largo de toda su vida.
¿Qué implica la MGF?
La MGF incluye prácticas que van desde la extirpación parcial del clítoris hasta procedimientos más severos como la infibulación, en la que se estrecha la abertura vaginal tras cortar partes de los genitales externos. Estas intervenciones a menudo se realizan sin anestesia y sin justificación médica, exponiendo a niñas y mujeres a un riesgo grave de hemorragias, infecciones, dolor extremo, complicaciones en el parto y trauma psicológico permanente.
Más allá de sus efectos físicos, la MGF limita el acceso de niñas y mujeres a oportunidades educativas, laborales y sociales, reforzando ciclos de discriminación y desigualdad de género que vulneran sus derechos más básicos.
Relato El infierno de la mutilación femenina que escribí para el Festival Internacional Grito de Mujer
Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y agencias del sistema de la ONU
(Datos actualizados (2026): la magnitud de la situación)
Más de 230 millones de niñas y mujeres vivas en el mundo han sido sometidas a MGF.
Se calcula que alrededor de 4.5 millones de niñas están en riesgo de enfrentar esta práctica solo en 2026, muchas de ellas menores de cinco años.
Si las tendencias actuales persisten sin una intervención más profunda, se estima que cerca de 22.7 millones de niñas podrán verse afectadas entre 2026 y 2030.
Estos datos reflejan no solo cifras, sino vidas con consecuencias físicas, psicológicas y sociales de largo plazo, que muchas veces no se visibilizan con la urgencia que requieren.
Progreso hay, pero todavía insuficiente
En las últimas décadas se han logrado avances importantes en varios países. Por ejemplo, la prevalencia de la práctica ha disminuido en algunas regiones, y programas comunitarios han conseguido que cada vez más personas rechacen la MGF como rito o tradición social.
Sin embargo, estos logros son frágiles. La falta de financiación sostenida, la resistencia cultural persistente en comunidades específicas y las crisis humanitarias —como desplazamientos forzados o conflictos— amenazan con revertir el progreso alcanzado.
La OMS y el Programa Conjunto de Investigación de la ONU (UNDP/UNFPA/UNICEF/OMS/Banco Mundial) han subrayado que sin enfoques multisectoriales sostenidos e inversiones adecuadas, los esfuerzos para eliminar la MGF no serán exitosos.
¿Qué se requiere para acelerar el cambio?
La eliminación de la mutilación genital femenina exige estrategias integrales que incluyan:
Educación y sensibilización comunitaria para desafiar y transformar las normas culturales que perpetúan la práctica.
Programas de salud y educación, integrados con sistemas comunitarios que detecten y prevengan casos de riesgo.
Leyes y políticas robustas con mecanismos de aplicación real, para proteger a niñas y mujeres y sancionar a quienes promueven o practican la MGF.
Apoyo integral a sobrevivientes, que incluya atención médica, apoyo psicológico, acompañamiento legal y espacios seguros para la recuperación y la reconstrucción de sus proyectos de vida.
Los esfuerzos liderados por comunidades, mujeres jóvenes y sobrevivientes son particularmente efectivos, ya que generan cambio desde el corazón de las sociedades afectadas.
Un compromiso de derechos humanos
La MGF no es una cuestión aislada ni culturalmente neutral: es una forma de violencia de género arraigada en desigualdades profundas que requieren respuestas globales y locales coordinadas. Cada año que pasa sin lograr su eliminación significa que millones de niñas están en riesgo de sufrir daños irreversibles.
Desde la Asociación Mujer y Poder, como defensoras de los derechos de las mujeres y niñas, hacemos un llamado firme y urgente a todas las instituciones, liderazgos comunitarios, organizaciones sociales y ciudadanía en general para intensificar acciones, invertir en prevención y garantizar el acceso a la justicia y a la atención integral para quienes han sido o están en riesgo de ser víctimas de MGF. La erradicación de la mutilación genital femenina es una cuestión de justicia, de dignidad y de respeto innegociable a los derechos humanos de todas las niñas y mujeres.
María Piña
Presidenta de la Asociación Mujer y Poder (@asociacionmujerypoder)


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