
Tres miradas esenciales del cine español comparten oficio, vocación y verdad en Córdoba
María Piña
El Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí acogió un encuentro singular en torno al cine y la creación artística protagonizado por Gracia Querejeta, Maribel Verdú y Natalia Verbeke. Organizada por la Universidad de Córdoba, la mesa-coloquio reunió a estudiantes, profesorado y público interesado en el ámbito audiovisual en una conversación cercana y profunda sobre el oficio, los procesos creativos y la experiencia vital que atraviesa toda obra artística.
La sesión fue inaugurada por el diputado de Cultura, Gabriel Duque, quien destacó la importancia de impulsar espacios de encuentro que acerquen la cultura y la creación a la juventud de la provincia. A continuación, el rector de la Universidad de Córdoba Manuel Torralbo Rodríguez agradeció la colaboración institucional y subrayó el valor de la presencia de las tres invitadas, que compartieron su experiencia profesional con el alumnado universitario.
El aprendizaje como experiencia directa
Moderado por Alberto Añón, profesor del Grado de Cine y Cultura, el coloquio se desarrolló en un clima de diálogo abierto y sin artificios. Desde los primeros minutos, las participantes coincidieron en una idea clave: el cine se aprende desde la práctica. Gracia Querejeta insistió en la necesidad de crear, equivocarse y volver a intentarlo, recordando que en el ámbito profesional no se solicitan títulos, sino capacidad demostrable. En este sentido, animó a los estudiantes a mostrar su trabajo sin miedo y a construir su identidad creativa a través de la experiencia.
Las tres creadoras reflexionaron sobre el contexto actual del cine, marcado por el acceso inmediato a herramientas de grabación y edición. Lejos de idealizar el pasado, defendieron la apertura del medio y la posibilidad de que más voces puedan contar historias, señalando la importancia de mantener el respeto por los procesos y por el trabajo colectivo que implica cualquier producción audiovisual.
El valor del equipo y de los procesos invisibles
Durante la conversación se puso especial énfasis en los oficios que sostienen el cine más allá de la dirección o la interpretación. Se reivindicó la figura de la producción como espacio de cuidado, organización y estabilidad creativa, así como la importancia de todos aquellos trabajos que hacen posible un rodaje y que, pese a su relevancia, rara vez ocupan el foco mediático.
El coloquio también dejó espacio para compartir vivencias personales. Natalia Verbeke explicó cómo la lectura despertó su vocación interpretativa, al encontrar en los personajes literarios un lugar al que quería dar cuerpo y voz. Las anécdotas profesionales surgieron con naturalidad, como el recuerdo del casting que llevó a Maribel Verdú a protagonizar Siete mesas de billar, papel que le valió su primer premio Goya, en una historia compartida entre risas y complicidad.
Referentes que abren camino
El encuentro concluyó con la participación del público, que pudo formular preguntas y dialogar directamente con las invitadas. A lo largo de más de dos horas se generó un espacio de reflexión compartida sobre el presente y el futuro del cine, el papel de las mujeres en el sector audiovisual y la necesidad de construir trayectorias profesionales sostenibles, donde la pasión conviva con el cuidado personal.
Tres mujeres con voces propias y trayectorias consolidadas ofrecieron no solo una lección de cine, sino también un testimonio honesto sobre la creación como forma de estar en el mundo. Una experiencia que dejó huella entre quienes asistieron y reforzó el valor de estos encuentros como espacios de aprendizaje, inspiración y diálogo real con referentes del panorama cultural español.




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